martes, 12 de abril de 2016

La Máquina

Artículo publicado en el número especial de SoccerManía "Los 10 mejores equipos de la historia" 
Por PABLO ARO GERALDES

La polémica da vueltas sobre sí misma: Pelé o Maradona, Maradona o Pelé. ¿Quién fue el mejor jugador de todos los tiempos? La respuesta se circunscribe a los dos monstruos de Brasil y Argentina. Por allí se puede sumar la voz de algunos veteranos europeos o colombianos que dan su voto por Alfredo Di Stéfano. Pero en la Argentina, los abuelos levantan la mano para sumar un nombre al que señala como “mucho mejor que Maradona”: El Charro Moreno.

El apodo de Charro se popularizó a partir de su regreso del fútbol mexicano, pero los hinchas argentinos ya lo identificaban así gracias la gran cantidad de películas mexicanas que suplían la baja producción estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Pedro Infante, Jorge Negrete y Cantinflas le resultaban tan familiares como los ídolos del césped de cada domingo.

Si los hombres de más de 75 años hoy siguen elogiando a Moreno, es en gran parte por lo que demostró en el River Plate de los años ’40, el que pasó a la posteridad por el apodo de La Máquina, el equipo perfecto. Ídolo desde 1935 con la camiseta de la banda roja, fue “gracias” a un hecho que lo tuvo como protagonista cómo empezó a gestarse el quinteto delantero que es referencia ineludible hasta hoy.

Figura convocante de multitudes y de gran ascendencia entre sus compañeros, Moreno fue multado por los dirigentes por lo que entendían una mala actuación ante Independiente, en 1939. Todo el plantel hizo causa común con él y se declaró en huelga. Por varias semanas el equipo titular no salió a la cancha y tuvieron que debutar varios juveniles. Ángel Amadeo Labruna se afianzó y Moreno tuvo que pasar al puesto de entreala derecho.

En los años siguientes los nombres de lo que sería La Máquina empezaron a alternar en el equipo, hasta que se produjo el debut del quinteto mágico, una tarde de1941, en el match ante Platense: Deambrosi, atacante fijo en la ofensiva riverplatense, no podía jugar y en su lugar haría su estreno un juvenil llegado de Racing, donde lo hacían jugar como defensa. Cesarini le vio “pinta” de delantero a ese flaquito con pinta de debilucho. Se llamaba Félix Loustau y se integró a una línea ofensiva que marcaría por siempre al fútbol argentino, un rosario de cinco nombres que ya son uno solo: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

River Plate estuvo invicto desde el 6 de julio de 1941 hasta el 14 de junio de 1942. Nadie dudaba: se estaba gestando un equipo impresionante. Acumulaba todas las virtudes: generaba espectáculo con su facilidad para hilvanar jugadas y llegar a la zona de definición. Con semejante marcha arrolladora, obviamente fue campeón en 1941 y en 1942 consiguió el segundo bicampeonato de su historia. Ese año es clave, fue entonces cuando comenzó a gestarse el mito. En ese 1941 jugaron los cinco juntos solamente ese encuentro ante Platense, que ganaron 1-0. Sus maravillas todavía no habían sido bautizadas. Era el amanecer de uno de los equipos más formidables que recuerda la historia del fútbol argentino, un cuadro tan ganador y efectivo como comprometido con la estética del espectáculo, tal como lo manda la escuela riverplatense.

El 7 de junio de 1942 River Plate goleó a Chacarita Juniors 6-2 en su modesta cancha de San Martín, en el suburbio de Buenos Aires. Borocotó, el seudónimo del periodista estrella de la revista El Gráfico, tituló: “Como una máquina jugó el puntero”. Desde esa fecha, comenzó a llamarse La Máquina al quinteto ofensivo, aunque esa tarde no estaban los cinco que quedaron en la historia.

Alcanzaron un grado de sincronización tan elevado que podría decirse que jugaban de memoria. Como enfilaban al área tirando paredes Moreno y Pedernera desde la derecha mientras limpiaban la cancha de rivales. O como emenazaban por el ala izquierda las figuras poco agraciadas de Labruna y Loustau, entrecruzando posiciones, mareando adversarios. Tenían el desborde por la raya derecha y el centro atrás típico de Muñoz; las gambetas y el despliegue incansable de Loustau; la cortada de Pedernera y la entrada en diagonal del Feo Labruna, que se acercaba al área acelerando, preanunciando el gol. Las tribunas acompañaban de pie sus piruetas, sus movimientos de relojería que no respondían a ninguna lógica.

Labruna fue el gran goleador del fútbol argentino, detrás de Arsenio Erico, paraguayo de Independiente. Moreno y Pedernera marcaban el ritmo de juego sobre la base de la WM, el sistema imperante.

La cima la tocó la tarde de 1942 en que se coronó campeón en La Bombonera, el magnífico estadio de Boca Juniors, con un empate en dos tantos, (ambos de Pedernera) tras ir perdiendo por dos goles y con un hombre de menos. Dirigido por Renato Cesarini, River Plate exhibió siempre un envidiable estado físico, aunque ningún factor estuvo nunca por encima de la calidad de los hombres que ingresaban al campo de juego. En el equipo de los años 40 sobresalieron varios jugadores, no sólo en la ofensiva sino también en la defensa: Yácono, Vaghi y Ferreira. El ritmo de las Copas del Mundo cada cuatro años se alteró por los horrores de la guerra. Suena a adivinación, pero ¿qué hubiese sido de la Selección Argentina si se hubiesen disputado los campeonatos de 1942 y 1946? Con aquella delantera de la Máquina el combinado celeste y blanco pudo haber marcado historia en el planeta entero, no solamente en los campeonatos sudamericanos. Peucelle y Deambrossi alternaban en la delantera con gran asiduidad, pero La Máquina eran ellos cinco. Vale repasar los nombres uno a uno:

Juan Carlos Muñoz era el puntero derecho, “la quinta pata” de La Máquina  como solían señalarlo. Gambeteador, hábil y veloz, siempre estuvo a la sombra de los otros cuatro miembros del ataque. Cuando se recuerda a Muñoz siempre su nombre necesita esa seguidilla de apellidos.

José Manuel Moreno era el Crack, con mayúscula. De notables condiciones técnicas, habilidoso, creador, armonioso en sus movimientos, con capacidad goleadora y formidable cabezazo. En la Primera División argentina sumó casi 200 goles. En 1944 se marchó a México para integrar el España. Volvió en 1946 para regocijo de los riverplatenses. Era, además, un gran personaje de la noche y la bohemia, un eximio bailarín con dotes de galán.

Adolfo Pedernera era El Maestro, un delicado caudillo con personalidad fuerte y fineza en el pie derecho. Es una leyenda del fútbol que en el torneo de 1942 marcó 23 goles, nada menos, y después de más de una década en River Plate recién perdió su puesto con la aparición de un rubio jovencito que daría que hablar: Di Stéfano.

Ángel Labruna era un técnico dentro del campo de juego, con un aprendizaje de tribuna. Los hinchas lo amaron y terminaría siendo el ídolo indiscutido a través de los tiempos y un referente a la hora de hablar de las grandes glorias del club. Ser el máximo goleador de la historia de los clásicos River-Boca (16 tantos) le valió de por vida un sitio en el máximo pedestal de la idolatría riverplatense.

Félix Loustau, con sus medias caídas y su andar desgarbado fue un puntero izquierdo excepcional, un artista de la pelota. Genial inventor de jugadas, intuitivo y efectivo, marcó 101 goles con la camisa abotonada (y generalmente desabotonada) de River de los años 40.

A los cinco los llamaban también Los caballeros de la angustia, porque dominaban, dominaban y dominaban al rival pero recién remataban los partidos en los últimos minutos. La Máquina fue el paradigma del fútbol espectáculo. Sus engranajes funcionaron al unísono entre 1941 y 1946. Su juego además de bello fue siempre efectivo: no bajaron nunca del tercer puesto (1946). Habían sido campeones en 1941, 1942 y 1945 y subcampeones en 1943 y 1944. Ícono ineludible de la memoria genética del fútbol argentino, La Máquina sin embargo fue algo muy esporádico. Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau jugaron juntos nada más que 18 partidos oficiales, en los que redondearon un promedio de un gol por partido.

La estética no puede explicarse desde las estadísticas. Por eso su recuerdo permanece arriba en épocas donde la “efectividad” vale más que la estética. El 17 de noviembre de 1946 salieron juntos por última vez a una cancha. Esa tarde se apagó La Máquina y empezó el mito.

domingo, 10 de abril de 2016

Alejandro Dolina: "Todos somos de River"

Quiero rescatar este texto de Alejandro Dolina publicado en el número 39 de la revista Hum®, allá por 1979. Él, mejor que nadie, explica la diferencia espiritual entre Boca Juniors y River Plate, los grandes protagonistas del fútbol argentino:

Arbitrariedades: Todos somos de River

Hace algunos meses, una revista organizó una encuesta entre sus lectores para averiguar cual de los dos grandes de nuestro fútbol contaba con el mayor numero de hichas. Contrariamente a lo que se suponía, los resultados favorecieron a River.
Desde luego, todos sabemos que no conviene dejarse matar por sostener los datos surgidos de las encuestas periodísticas. Pero el episodio me llenó de inquietud.
Porque -para decirlo de una vez- sospecho que esto es cierto. Creo que River tiene más hinchas que Boca.
No piensen ustedes que este obtuso columnista se ha dejado tentar por ciertas evidencias que parecen caerse de maduras.
No ha pensado ni por un momento en los triunfos deportivos de River, ni en la presencia en ese plantel de varios campeones del mundo, ni en las recaudaciones, ni en la melancólica campaña boquense.
Antes de aceptar este amargo convencimiento he recorrido un oscuro camino, sembrado de presagios, revelaciones súbitas y misteriosas intuiciones.
Ahora van a ver.

¿Qué es Boca?
Boca Juniors, queridos señores, simboliza lo nacional, lo popular. Es el cuadro preferido por las gentes sencillas y temerosas de Dios. Boca es sentimiento y pasión. La adhesión de sus seguidores no se sostiene en razonamientos. Boca no se discute.
La línea tradicional del juego boquense es coherente con su esencia. Garra antes que técnica. Tesón y temperamento antes que sutileza.
Boca es también tradición y espíritu conservador. Es tango y valsecito criollo. Es la admiración por el coraje y el desdén por el cálculo. Ser de Boca requiere temple, los hinchas de los otros cuadros odian a los boquenses y los desprecian. Cada derrota es festejada por el resto de la afición deportiva.
Pero en el triunfo, no hay festejo más alegre y sincero. Ni más compadrón.
Así es Boca, para bien y para mal.

River Plate, tu grato nombre
Es el que tiene el mejor estadio. Es el millonario.
Los sectores de la clase media con ansias de crecimiento son -sin duda- riverplatenses.
Es que River simboliza todo lo que el mundo actual propone a nuestra admiración. River es progreso, poder, riqueza y técnica.
Su juego -siempre opuesto al de Boca- se ha hecho célebre por su pulcritud y delicadeza. Ortiz antes que Boyé. Alfredo Pérez antes que Simeone.

El día y la noche
Estos menesterosos retratos de las dos divisas, nos permiten vislumbrar que el mutuo resentimiento no es un hecho casual.
Existe un espíritu boquense y un espíritu riverplatense. Ambos son, inclusive, anteriores a la existencia de Boca y River.
Boca es el alma romántica. River el clacisimo. Boca es fe y corazón. River es ciencia y cerebro.
Cualquier historiador sensible podría reconocer, sin consultar documento alguno, las preferencias deportivas de los personajes de cualquier siglo.
Alejandro de Macedonia fue -sin duda- boquense perdido. Aristóteles, su mentor, era de River.
Ricardo Corazón de León llevaba la auriazul debajo de la coraza.
Felipe II, como todos los Austrias, era de Boca. Los Borbones, en cambio eran fervientes seguidores de la banda.
Los reyes católicos eran fanáticos de Boca, mientras que Colón -paradoja viviente- era un xeneize gallina.
En términos generales puede asegurarse que toda la Edad Media fue de Boca y el Renacimiento, de River.
En nuestro pais, bien puede decirse que los federales fueron de Boca y los unitarios de River. En el caso de los orientales, la cosa es más complicada. Seguramente Artigas fue de Peñarol. Y aquí cabe una reflexión: El espíritu boquense esta simbolizado en el Uruguay por Peñarol. Nacional es River. Sin embargo al cambiar de orilla, los boquenses cinchan por Nacional y los millonarios por Peñarol. Nadie ha sabido explicarme este disparate.
Hay aun otra objeción interesante. ¿Qué papel han jugado en la historia los hinchas de Racing, San Lorenzo o Platense?
Es difícil saberlo. En primer lugar muchos pensadores niegan la existencia cierta de hinchas de Lanús o All Boys. Se trataría de hinchadas ideales, meras abstracciones de los relatores deportivos que suelen suponer que la hinchada es una consecuencia necesaria de la existencia de un equipo.
Pero, no cabe negar a los hinchas de Independiente o de los ya mentados Racing y San Lorenzo.
¿Qué hacer con ellos en esta construcción que trabajosamente estamos levantando?
Probablemente los moderados, tibios y conciliadores hayan pertenecido a esas legiones. Pero volvamos al punto central de nuestra monografía.

River: la mitad más uno
Ya han quedado sugeridas las características principales de dos cosmologías diferentes. La boquense y la riverplatense. Se trata de visiones de la vida diametralmente opuestas.
Ahora bien, ¿cuáles son en este punto de nuestra civilización los criterios que prevalecen?
Sin ninguna duda, la admiración por la ciencia, la fe en el progreso, el respeto por el poder y el dinero. Y por otro lado el desprecio por la pasión, la decadencia de la fe y la represión de los sentimientos. Es decir que nuestro siglo es de River.
Pero, localicemos aun más la cuestión. ¿Qué ocurre en nuestro país y en nuestros días?
Los criollos se están volviendo cada vez más riverplatenses.
Y si alguien sostiene que el sentimiento boquense es mayoritario, déjeme que le diga que entre nosotros, los mayoritarios somos minoría.
Los argentinos huyen de la mayoría como de la peste. Si alguien quiere ponderar las ventajas de un producto, jamás dirá que lo usa todo el mundo. Más bien afirmará que es solamente para unos pocos. Si hablamos con algun amigo acerca de los lugares ideales para vivir o ir de vacaciones, enseguida oiremos que este señor prefiere los lugares donde no hay nadie. Ante esta constante preferencia, resulta totalmente inexplicable el hecho de que los lugares donde no hay nadie aparezcan generalmente desiertos.
Bien, para finalizar este razonamiento -o lo que fuere- digamos que casi todo el mundo quiere pertenecer a un grupo reducido. Lo cual provoca el contínuo crecimiento de tales grupos reducidos y la mengua de los grupos numerosos.
Así llegamos a que las grandes masas (hinchas de Boca, tangueros, reos y muchachos de barrio) van reduciendose hasta convertirse en elites.
Y las elites (hinchas de River, intelectuales, lechuguinos y pudientes) se convierten en muchedumbres.
Por eso creo que River tiene más hinchas que Boca.
Y eso se irá acentuando cada vez más. Las nuevas generaciones van incorporandose al pensamiento preponderante.
Tal vez llegue el día en que en algún reducido cenáculo se reunan los últimos hinchas de Boca para hablar de asuntos tan herméticos como las carreras de caballos, Gardel o la televisión. Afuera en las calles, en las pizzerías y en las canchas, las multitudes riverplatenses discutirán a Sartre y refutaran a Spinoza.
Ustedes ya saben dónde me podrán encontrar...
Buenas tardes.

viernes, 8 de abril de 2016

Las ligas más convocantes del mundo


Artículo publicado en diferentes revistas internacionales, hacia fines de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

¿Cuál es más apasionante, el fútbol inglés o el brasileño? ¿El español o el alemán? ¿Es posible medir la pasión? Todas estas preguntas tienen difícil respuesta, casi imposible. Pero sí se puede medir el calor que los espectadores le aportan a las tribunas. Entonces la pregunta cambia: ¿Qué campeonato nacional convoca más espectadores? Y allí se inicia el juego estadístico, con la prolijidad de los datos de países como España, Inglaterra o Alemania, con el desorden informativo de Argentina o Malasia... hasta la información más difícil de perseguir en países como Fiji, Paraguay o Chipre.


No importa si el campeonato es de alto nivel profesional o amateur. Los aficionados aman a sus estrellas y las siguen cada semana en las tribunas, en las heladas noches rusas o las tropicales tardes colombianas. Esta estadística toma en cuenta los torneos que se juegan durante una temporada en un país (no torneos internacionales) y da cuenta del promedio de espectadores por partido. El dato de espectadores se tomó del último campeonato concluido, ya que algunas ligas se juegan según el calendario enero-diciembre y aún no han terminado, y es precisamente en las últimas jornadas cuando se incrementa el promedio de público.
Esta vez los protagonistas no están en la cancha, están en las gradas.

EL TOP 10
En el campeonato previo a la Copa Mundial hubo un mayor furor por el fútbol en Alemania y eso se tradujo en las tribunas llenas: la Bundesliga fue el único torneo del planeta que superó los 40 mil espectadores de promedio.


Detrás se ubicó la Premier League inglesa, que fue la que más público convocó a lo largo de toda la temporada: 12.872.613 personas asistieron a los 380 partidos.


La Liga española respondió a su afamada condición de “mejor liga del mundo”, con sus estrellas de Real Madrid y Barcelona; seguida por la Primera División mexicana y su tradicional fanatismo en las gradas. Completa la Ligue 1 francesa la lista de los torneos con más de 20 mil personas de promedio.
El séptimo lugar fue para la J League de Japón, la más competitiva de Asia. Atrás se ubicó la creciente Russian Premier League, la Football League Championship (segunda liga inglesa) y la caliente y competitiva Primera A de Argentina.

DERBYS QUE SUMAN

Es común guardar en la memoria la imagen del Estadio Nacional de El Cairo absolutamente lleno para presenciar Al Ahly - Zamalek, pero no suele tenerse en cuenta que el derby egipcio representa dos partidos en el año entre un total de 240. Las multitudes que concurren a los clásicos elevan el promedio. 
Zamalek y Al Ahl, de Egipto.

Lo mismo pasa en Argentina cuando se enfrentan Boca Juniors - River Plate; o en Escocia cuando chocan Celtic - Rangers. Quizá uno de los más populares sea el derby de Teheran, Irán: Esteghal y Pirouzi con las tribunas colmadas del Azadi Stadium. En la actualidad, el de la capital iraní es uno de los de mayor aforo en el mundo, ya que el Maracaná de Río de Janeiro debió reducir su capacidad debido al deterioro que lo obliga a constantes obras de remodelación.

LOS CREADORES DEL FÚTBOL
Entre los cien torneos más convocantes del mundo hay seis ligas inglesas. La excelente organización y el fin de la violencia en sus tribunas hicieron que los fans acudieran a los estadios, aún cuando la TV está siempre presente. Pero no es el único país que tiene más de una liga entre las 100 más populares: Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos, por ejemplo. Son países de gran población y de alto nivel de vida. Sin embargo el fútbol es amado en todas partes, y naciones pobres o del llamado "Tercer Mundo" figuran entre las de mayor promedio de público. Es el caso de Argentina, Brasil, Indonesia o Argelia, por ejemplo.

En el caso de Brasil, varios torneos "estaduales" podrían ingresar a este ranking con altos promedios de público, como los de Río de Janeiro o Sao Paulo, pero se tomaron en cuenta solamente campeonatos nacionales.

ALGUNOS INVITADOS

En varios países los torneos nacionales cuentan con la presencia de algún club extranjero. Será el caso de la MLS estadounidense que en 2007 incorporará al FC Toronto, de Canadá. O el Football League Championship, el segundo escalón inglés, en el que participa el Cardiff City, de Gales; o la A-League de Australia, que tiene al New Zealand Knights. En el caso del AS Monaco, históricamente formó parte del campeonato francés.
Impact Montreal y Toronto FC, en la MLS.

Cuando los clubes cruzan las fronteras para jugar torneos internacionales, también son atracción. En este rubro, el certamen de mayor convocatoria es la UEFA Champions League, que a lo largo de 125 partidos fue visto en su última temporada por 4.955.612 espectadores, lo que da un promedio de 39.644 por match.

De todos modos, los estadios más colmados siguen siendo los de la Copa Mundial FIFA: en Alemania 2006 hubo un promedio de 52.401 personas por partido.

COMPARACIÓN CON OTROS DEPORTES
Las ligas deportivas más populares están en su mayoría en los Estados Unidos. La NFL de football americano tiene sus boletos agotados por varios años y en su última temporada fue seguida por un promedio impresionante de 67.593 personas por partido. El béisbol de las Grandes Ligas, con 31.423 espectadores de promedio es en realidad el torneo con mayor convocatoria del mundo: en toda la temporada asistieron 76.043.902 personas, un número imposible de igualar por un torneo de fútbol. Hay una explicación: el calendario del béisbol estadounidense consta de 2.420 partidos contra los 306 de la Bundesliga alemana o los 380 de Inglaterra, España o Italia.


Curioso es el caso del básquet de la NBA, que pese a desarrollarse en estadios cerrados, lleva más gente que muchos torneos de fútbol de países importantes, como Argentina, Holanda o Brasil.
El hockey sobre hielo también está entre los preferidos de los norteamericanos: la liga compuesta por equipos de los Estados Unidos y Canadá atrae a un promedio de 16.955 espectadores.


Otro deporte de enorme atracción es el football australiano, que se juega en una cancha redonda, con una pelota ovalada y alcanza un promedio de 35.250 personas por match.

Números y más números. Importantes, pero que no llegan a explicar la pasión. Para los amantes del fútbol, la emoción de un gol puede ser la misma en el Camp Nou de Barcelona, el Azteca de México o en el King Fahd International Stadium... o en una solitaria y modesta tribuna de Uruguay, Bangladesh o Togo.

LAS 100 LIGAS MÁS CONVOCANTES DEL PLANETA
1 Bundesliga - Alemania - 40.775
2
FA Premier League - Inglaterra - 33.875
3
La Liga - España - 29.029
4
Primera División - México - 23.750
5
Serie A - Italia - 21.968
6
Ligue 1 - Francia - 21.756
7
J League - Japón - 18.765
8
Russian Premier League - Rusia - 18.241
9
Football League Championship - Inglaterra - 17.616
10
Primera A - Argentina - 17.363
11
Premier Super League - Turquía - 16.799
12
Eredivisie - Holanda - 16.789
13
Scottish Premier League - Escocia - 16.174
14
Major League Soccer - Estados Unidos - 15.108
15
Brasileirao - Brasil - 13.630
16
2 Bundesliga - Alemania - 13.124
17
Premier - Indonesia - 12.533
18
Championnat 1 - Argelia - 12.088
19
A-League - Australia - 11.627
20
K-League - Corea del Sur - 11.258
21
Chinese Super League - China - 11.000
22
Liga Portuguesa - Portugal - 10.600
23
Jupiler League - Bélgica - 10.293
24
Azadegan - Irán - 10.079
25
Norwegian Premier League - Noruega - 9.480
26
Division 1B - China - 8.816
27
Super League Greece - Grecia - 8.700
28
Allsvenskan - Suecia - 8.642
29
Super League - Suiza - 7.993
30
SAS Kigaen - Dinamarca - 7.957
31
Copa Mustang - Colombia - 7.896
32
Ukranian Premier League - Ucrania - 7.839
33
Football League One - Inglaterra - 7.737
34
Segunda División - España - 7.533
35
J League 2 - Japón - 7.482
36
Football League Two - Inglaterra - 7.111
37
Malaysia Super League - Malasia - 6.914
38
Serie B - Italia - 6.867
39
National League - India - 6.802
40
Ligue 2 - Francia - 6.588
41
Divizia A - Rumania - 6.564
42
Group National - Marruecos - 6.195
43
Primera División - Bolivia - 6.148
44
Premiership - Vietnam - 5.577
45
Russian Pervaye League - Rusia - 5.378
46
Ekstraklasa - Polonia - 5.230
47
Football League Three - Inglaterra - 5.061
48
National League A - Israel - 4.869
49
Primera División - Chile - 4.695
50
USL 1st Division - Estados Unidos - 4.667
51
Serie A - Ecuador - 4.641
52
Divisi 1 - Indonesia - 4.622
53
Bundesliga - Austria - 4.533
54
Primera División - Perú - 4.526
55
Kazakhstan Super League - Kazajstán - 4.374
56
Primera B Nacional - Argentina - 4.263
57
Primera - Uruguay - 4.150
58
Gambrinus League - Rep. Checa - 3.860
59
Premiership - Sudáfrica - 3.851
60
Primera A - México - 3.825
61
Serie B - Brasil - 3.798
62
A-League - Estados Unidos - 3.336
63
Persha Liha - Ucrania - 3.331
64
Arany Aszok Liga - Hungría - 3.265
65
Druga Liga - Polonia - 3.238
66
3 Bundesliga - Alemania - 3.217
67
Division A League - Chipre - 3.129
68
Super 1 Liga - Eslovaquia - 3.085
69
Eerste Divisie - Holanda - 3.081
70
Primera B - Argentina - 2.815
71
Ethniki A - Grecia - 2.778
72
Bulgarian A Proffesional Group - Bulgaria - 2.763
73
Serie C1 - Italia - 2.746
74
1.HNL - Croacia - 2.682
75
Primera División - Honduras - 2.549
76
Premier Liga - Bosnia-Hercegovina - 2.508
77
Scottish First Division - Escocia - 2.482
78
Veikkausliiga - Finlandia - 2.435
79
Primera División - Paraguay - 2.402
80
S-League - Singapur - 2.295
81
Liga e Pare - Albania - 2.272
82
Malaysia Premier League - Malasia - 2.218
83
Premier League - Belarús - 2.103
84
Ligue National - Francia - 2.072
85
Division 1 - Líbano - 2.054
86
Prve Savezne Liga - Serbia/Montenegro - 1.975
87
Nacional 1 - Venezuela - 1.928
88
Nationwide Conference - Inglaterra - 1.829
89
Ireland Premier Division - Irlanda - 1.759
90
Superettan - Suecia - 1.671
91
1 Division - Noruega - 1.663
92
USL 2nd Division - Estados Unidos - 1.600
93
Primera División - Costa Rica - 1.563
94
First Level - Egipto - 1.500
95
Challenge League - Suiza - 1.491
96
Tweede Klasse - Bélgica - 1.460
97
Pershaya Liga - Belarús - 1.430
98
LFF Lyga - Lituania - 1.372
99
First Division - Hong Kong - 1.288
100
National League - Fiji - 1.281